Viaje a Canarias: de guasa y mojo picón

Acompañado de Sandra y Dani con el Teide de fondo

Con tanta búsqueda de curro no he tenido ni tiempo de contaros mi escapada a las islas. Resultado 100% recomendable: cinco días de relax, buen clima y mejor gastronomía.

Destino: Las Palmas de Gran Canaria.

Compañía: Ryanair, billetes a 50 euros ida y vuelta (comprados un mes antes). Inconveniente: salida desde Sevilla.

Bungalows en primera línea de playa: 50 euros por noche.

Acompañantes: mis dos mejores amigos.

Temperatura: 23 grados.

Coche de alquiler para moverse sobre todo por el interior, aunque la ‘guagua’ funciona bien.

Playa del Inglés

Hay estereotipos que se cumplen. L@s canari@s son gente abierta, cercana, con gracia y mucha guasa. Y para muestra, un botón. Como hago siempre nada más aterrizar, fui a informarme a la oficina de turismo sobre los atractivos de la isla. Me explicaron que no podía dejar de acercarme a un monumento natural llamado el Dedo de Dios (una roca conocida popularmente así por su forma). A lo que la chica de información añadió, “eso sí, desde que la tormenta Delta lo echó abajo ahora lo llamamos el muñón de Dios”… En fin, un viaje de muchas risas y buen rollo.

Papa arrugá

Si el recibimiento fue genial, el resto del viaje no fue menos para menos: mega centro comercial Yumbo (un mundo a parte, sólo aptos para muy fiesteros), Dunas de Maspalomas (no te puedes perder el atardecer en Playa del Inglés), turismo de interior con espectaculares paisajes, playas interminables y sobre todo mucho mucho mojo picón… os dejo con la banda sonora que nos acompañó todo el viaje.

“La rica salsa canaria se llama…”

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¿Facturar o no facturar? Esa es la cuestión con Ryanair

Mochila Forclaz 40, Decathlon, 30 euros

No es un mito, los vuelos tirados de precio existen también desde Málaga. Ryanair nos puede llevar a destinos tan apetecibles como Venecia, Paris o Pisa desde 8 euros, que al final se convierten en 30 pero aún así no deja de ser barato. Ya sabemos tod@s lo que implica viajar en low cost: no te olvides tu tarjeta de embarque impresa en casa, a ser posible evita facturar y cumple a rajatabla con las medidas de equipaje de mano (antes de entrar en el avión nos espera un control para comprobar que tus medidas se ajustan a lo permitido).

Como ya os he dicho alguna vez, yo intento siempre no facturar y meter todo lo necesario en la maleta de mano para evitar esperas o momentos ‘difíciles’ cómo el que os voy a contar. Para los que no lo sepáis las medidas de la maleta de mano con Ryanair son 55 x 40 x 20 cm. Siempre es un dolor de cabeza tener que andar controlando lo que mide o pesa nuestro equipaje, así que para los viajeros habituales existe una mochila perfecta: es la Quechua Forclaz 40 de Decathlon, vale 30 euros. Es práctica, ligera y para mi gusto, también bonita.

Ahora os pongo en situación del altercado con Ryanair. Viaje Málaga-Venecia: yo, por supuesto, no facturo. Mi compi de viaje decide que ella sin su secador “profesional” no va a ninguna parte y que prefiere pagar más y facturar para lucir melena ante los italianos.  Resultado: nosotros llegamos a Trevisso (aeropuerto a 1 hora de Venecia) sin complicaciones, pero la maleta se fue a Mastricht (Holanda). Así tras pagar 30 euros más por maleta facturada, mi amiga estuvo cinco días en Italia no sólo sin secador y si no también sin ropa. La parte positiva es que ahora ella tiene un estiloso fondo de armario italiano… jeje

Antes de todo comprobad cuando os pongan la pegatina de la maleta en la tarjeta de embarque que está todo ok. Si os dais cuenta tarde… aunque el que os buscará la maleta será el aeropuerto de llegada, debéis contactar también con el aeropuerto de salida. Ellos son los que la han perdido y por tanto responsables de gestionar los inconvenientes. Guardad el ticket de todo lo que te compres porque a pesar de ser una compañía de bajo coste están obligados a pagar un mínimo de tus gastos (a mi amiga le han pagado 70 euros).

Si la maleta te la devuelven justo el día en el que te vas, tienes que ser consciente que ENCIMA vas a pagar sobrepeso por toda la ropa que te has comprado nueva (sí, sí parece coña pero es lo que nos pasó) así que es muy importante que lo aclares con tu aeropuerto de salida antes de que llegue el momento de facturar de nuevo y así evitar ese trance en el que te ‘encabronas’ al máximo… Al final ni siquiera este incidente puedo enturbiar un viaje genial a la Italia de las góndolas y Romeo y Julieta. En el próximo post os lo cuento todo, todo…! (bueno, casi… todo)

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